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Me gusta todo de ti.

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domingo, 8 de mayo de 2016

Capitulo 21.

21



Todo estaba decidido, tras ese encuentro con Sergio me vestí y en lugar de ir a mi puesto de trabajo tomé otro camino y me presenté en las oficinas centrales de Inditex. Aparqué en la zona azul ya que no había otro sitio y salí de mi FIAT 500 para entrar al edificio. Tras saludar a la chica de la recepción, cogí el ascensor para subir a la primera planta: Recursos humanos y al salir, me choqué con algun idiota que se había puesto en mi camino.

—A ver si miramos por donde vamos. —Dije mas borde que nunca, y al levantar la vista, era Sergio que me estaba mirando con cara de pocos amigos.

Hice como si nada y me aparté de él dándole un empujón con el que casi le desmonto. Pasé a uno de los despachos y cerré la puerta tras de mi, una chica de mi edad mas o menos o quizá algo mayor que yo, de cabello rubio y ataviada con una falda diplomática y una camisa celeste me atendió y me invitó a sentarme.

—Me llamo Mara, trabajo en ZARA desde hace varios meses, pedí el traslado desde Sevilla y...Bueno quiero presentar mi renuncia formalmente.

La chica, sorprendida por mis palabras se apoyó sobre la mesa entrelazando sus manos y comenzó a hablar.

—¿Y eso Mara? ¿No te sientes a gusto trabajando con nosotros? En Inditex tratamos de que nuestros empleados siempre estén cómodos, es más, somos la empresa que mejor trata a sus empleados, si tienes algún problema solo tienes que decirlo justamente aquí.

Negué con la cabeza y de golpe y pronto mi cabeza empezó a imaginarse la película del siglo, le dediqué una amable sonrisa y me dispuse a responder.

—En absoluto, es solo que, bueno me ha salido un trabajo mejor en Sevilla y me gustaría volver para estar mas cerca de mi familia.



Tras casi una hora de charlas y de que aquella muchacha no parase de intentar convencerme, firmé la renuncia a mi puesto de trabajo, le estreché la mano y le agradecí por el trato para después caminar hacia la salida del despacho, esperando de nuevo el ascensor.
Miré el móvil y me encontré con numerosos whatsapp, del grupo de las chicas, de Víctor, de Dani y de mi prima, que contentos se iban a poner cuando les diga que vuelvo a Sevilla, quizá nunca debí haber salido de allí, nunca debí haberme ido por que venir a Madrid, solo ha hecho que todo vaya a peor, por que me he vuelto a enamorar y he vuelto a sufrir..Mientras pensaba todo aquello, un pequeño tiron de mi brazo me hizo salir de mi ensimismamiento, me giré y era el rubio que volvía a mirarme con ojitos de cordero.

—¿Que haces aquí?.—Pregunta.

No puedo contarle que acabo de firmar mi renuncia, siendo como es, moverá cielo y tierra para que no me mueva de Madrid, opto por otra mentira piadosa y disparo.

—Tenía que arreglar unos papeles.
El silencio de nuevo nos envolvió hasta que el timbre del ascensor lo cortó. Subí a éste sin dudar, y tras de mi venía Sergio. Pulse el botón para la planta baja y acto seguido, el rubio pulsó el botón de stop e hizo que se parase el ascensor, se colocó frente a mi y me acorraló en el ascensor.

—Sergio..Por favor.

Miré hacia otro lado evitando el contacto visual con él a pesar de que tenía su cuerpo pegado al mío, él me tomó del mentón y me hizo mirarle.

—Mara, por favor. Quiero estar contigo.

Mis piernas empezaban a temblar y sentí que iba a derretirme en ese momento, todo mi interior quería gritarle un SÍ como una catedral pero solo atendí a negar con la cabeza mientras apartaba su mano de mi barbilla. Con todo el valor del mundo, me separé de él y reanudé la bajada del ascensor pulsando el botón, al llegar, salí de forma apresurada del elevador y me perdí por el vestíbulo.
Salí del edificio y respondí a los mensajes de whatsapp, avisando a las chicas de que volvía a Sevilla, Nerea se contentó ya que ella había encontrado un puesto de trabajo allí y ya estaba buscando piso, de Isa y Miriam no puedo decir lo mismo y bueno, de Lorena ya..Ni hablamos. Luego, se lo conté a Victor, quien corriendo se ofreció a acompañarme en el viaje a lo que yo, por supuesto me negué, sin embargo, para Dani, mi prima y el resto de la familia, decidí dejarlo como sorpresa para el día siguiente.


Una vez en casa, me dispuse a comenzar a hacer las maletas, entré a mi habitación y saqué las dos maletas grandes de debajo de la cama, abrí una de ellas y la coloqué encima para después abrir el armario y comenzar a guardar la ropa interior y las prendas pequeñas.
Tras un rato, terminé de llenar una maleta y cuando me iba a poner con la otra, sonó el timbre de la puerta. Dejé lo que estaba haciendo y atravesé el salón para llegar al recibidor, abrí y me encontré con toda mi cuadrilla gritando “”¡SOORPRESAA!”” no pude evitar sonreír mientras todas se abalanzaban sobre mi para unirnos en un abrazo de teletubbie.
Las hice pasar entre risas y cerré la puerta, se acomodaron como siempre, como si fuera su casa y dejaron un pastel de chocolate sobre la mesilla.
Lorena no paraba de llorar y yo, de verla a ella también comencé a hacerlo y nos fundimos en un abrazo.

—Ahora que por fin te tengo aquí..Te vas..—Me dijo moqueando y casi entre pequeños sollozos como si me fuera a Pakistán.

La estreché contra mi y la besé entre sus cabellos perfectamente rizados.

—Tan solo voy a estar mas al sur, podrás visitarme y yo subiré, lo prometo.

Nos separamos y cuando me senté en el sofá ya estaba todo sobre la mesa, zumos, los cubiertos, las servilletas...Las miré con tristeza pero a la vez con felicidad, me sentía afortunada, afortunada de tener unas amigas como ellas.


Disfrutamos de aquel delicioso pastel de chocolate, el cual llenaba bastante, solo espero volver a mi rutina en Sevilla e ir a algún gimnasio para quemar los atracones de comida basura que me he dado aquí en Madrid. Me ayudaron a recoger y se ofrecieron a ayudarme con las maletas, pero de nuevo, me negué, tuve que despedirlas pronto por que no quería que se me hiciera muy noche en la carretera para bajar a Sevilla, Miriam e Isa lo hicieron de forma normal por que sabían que ellas bajarían pronto a la ciudad del Azahar, sin embargo, Lorena, se abrazó a mi como si no hubiera mañana, abrazo que yo correspondí de la misma forma sintiendo sus ricitos tocar mi nariz.
Terminé de hacer las maletas, cogí todo lo que era mío y lo saqué al rellano, dejé las llaves bajo el felpudo tal y como mi casera me había dicho y con nostalgia, acaricié la puerta ya cerrada del que había sido mi hogar durante tantos meses, entré al ascensor del bloque, el cual parecía que me estuviese esperando y bajé tirando de las dos maletas.
Salí del portal y le eché un último vistazo desde abajo a mi terraza, a la calle y a la Puerta de Alcalá, sonreí sabiendo que volvería pronto, se lo prometí a Lorena y, tras hacerlo, finalmente tiré de las dos maletas hasta mi precioso coche que me esperaba en la acera, abrí el maletero y guardé el equipaje, rodeé el coche y entré en el asiento del conductor, me miré por el retrovisor y al hacerlo, ví como alguien venía corriendo desde la esquina, ¡oh dios es Sergio! Me escondí agachandome en el asiento para que no me viera mientras yo le vigilaba por la ventanilla, corriendo llegó a mi portal y se detuvo en él, comenzó a llamar al porterillo como si quisiera quemarmelo y luego podía escucharlo gritar:

—¡MARA! ¡MARA POR FAVOR NO TE VAYAS! ¡MARA!.

Al no obtener mi respuesta, se llevó las manos a la cabeza y dio una vuelta y fue ahí al mirar al frente cuando vio mi coche y me vio a mi, en seguida negué con la cabeza una y otra vez y metí la llave en el contacto mientras el se aproximaba a mi FIAT y a mi, me temblaba tanto la mano derecha que no era capaz de arrancar, hasta que, cuando estuvo a tan solo un paso de poder abrir la puerta del copiloto, arranqué y aceleré para salir de allí, mientras Sergio, desesperado corría tras mi coche, “no voy a llorar, no voy a llorar” me repetía a mi misma en mi cabeza, hasta que, finalmente cuando le perdí de vista, di un golpe sobre el volante evitando así las lágrimas para poder conducir sin problemas de visión, y así, casi sin comerme ningún semáforo, salí de la capital para poner rumbo al sur.

lunes, 7 de marzo de 2016

Capitulo 20.

                                                                     20


—¿Podemos hablar?.

Separo mis labios para responder a la pregunta del rubio pero, Víctor responde por mi.

—Creo que no tiene nada que hablar contigo.

—No estaba hablando contigo.— Espetó Sergio dando un paso hacia Victor.

El hostelero no se mostraba indiferente, y pude ver como daba otro paso hacia el rubio mientras yo seguía en medio, se miraban desafiantes y yo estaba tremendamente acojonada de que se liaran a hostias en el recibidor de mi bonito apartamento. Tomé el control de la situación, separando a ambos mientras los miraba.

—Hablaremos mañana Sergio, por favor, vete. —Dije con rotundidad mientras lo miraba a los ojos.

El rubio arrugó los labios con disconformidad y se separó de mi, se dió la vuelta y salió del recibidor. Yo cerré la puerta y me apoyé sobre esta mientras Víctor se acercaba a mi y posaba sus manos sobre mis hombros.

—¿Estás bien?.

Negué con la cabeza ante su pregunta y me eché el pelo hacia atrás. Una parte de mi quería correr a buscar a Sergio pero la otra, la otra no soportaba la vergüenza que me había hecho pasar esa noche, ni sus juegos. Por otro lado, me gustaba haberme topado con Víctor, me hacía sentir segura, estable, tranquila..Pero, por otro, necesitaba estar sola.
Como si estuviese leyendo mis pensamientos, se acercó a mi, besó mi frente y murmuró:

—Voy a marcharme, después de tantas emociones necesitarás descansar. Si necesitas algo, llámame. ¿De acuerdo?.

Yo asentí conforme mientras el me sonreía levemente y se colocaba la chaqueta que había colgado en el perchero de la entrada, levantó el asa de su maleta abrió la puerta.

—Buenas noches, nena.

Le respondí con una sonrisa y cuando entró en el ascensor, cerré y eché el pestillo. ¿En que momento se me había complicado tanto la vida? ¿Por que no podía estar como Lorena? No aguanto al chico pero, se le ve feliz, sin complicaciones, como si hubiese encontrado a la persona correcta. No quería contarle nada a las chicas pero, en este momento, las necesito a todas mas que nunca.
Me recogí el pelo y apagué la luz del recibidor, recogí las tazas de café de la mesilla y las llevé a la cocina, no tengo ganas de fregar, mañana lo hago. Suspiro y apago también la luz de la cocina, cruzo el salón y entro en mi habitación para ponerme cómoda, no tardaría mucho en dormirme. Vuelvo al salón y mi vista se va ligeramente hacia la terraza, sí, un cigarro antes de dormir, en la terraza, contemplando las nocturnas vistas de la Puerta de Alcalá.
Abrí la ventana y ciertamente hacía relente, me abracé a mi misma y encendí mi cigarrillo aspirando una suculenta calada de el mismo, lo necesitaba como agua de Mayo.



A la mañana siguiente el vibrar del móvil me despierta. Miro el despertador, las diez de la mañana. ¿Quien me molesta a estas horas cuando no tengo que trabajar? Me froto los ojos y cuando consigo abrirlos del todo cojo el móvil de la mesilla de noche y lo desbloqueo, diez mensajes del grupo de las chicas, nada interesante, un mensaje de mi madre, dos de Lorena, unos buenos días de Víctor y...veinte mensajes de Sergio. Me llevo la mano a la cara, ay dios...¿Que hago? No quiero dejar lo que sea que estabamos empezando pero..Sus juegos..Sus gustos sexuales..No, no los sigo ni los comparto, ni tan si quiera puedo respetarlos aunque suene egoísta o de mala persona.
Respondo todos los mensajes menos a los de él, dejo el móvil donde estaba y me levanto de la cama para lavarme la cara y los dientes tras levantar la persiana y abrir la ventana.
Mientras me preparo el desayuno, Luis se me viene a la mente, todo era tan sencillo con él, o al menos lo parecía, quizá si no me hubiese cambiado por esa..Ay..Ya da igual, no tiene sentido revolver la mierda, eso solo hará que apeste más. Tengo a dos hombres, ambos inteligentes, guapos, trabajadores, sinceros, cariñosos...Pero a uno de ellos no le importaría compartirme con una manada de tíos sedientos de sexo, y el otro, no me compartiría ni con Dani.





Me meto en la ducha mientras conecto Spotify y pongo a toda pastilla “Don't stop believin de Journey” La canturreo mientras el agua caliente recorre mi cabello y mi cuerpo y cuando estoy en pleno auge, la canción se corta por que recibo una llamada entrante, el tóno de llamada me confirma que así es. Con los ojos llenos de espuma me asomo por la mampara, logro ver que es Sergio quien me llama por lo que, alargo el dedo y cuelgo para seguir deleitándome.
La música sigue sonando, me enjuago el pelo y todo el cuerpo y mientras escucho el solo de guitarra, de nuevo una llamada la corta. Me envuelvo en la toalla y salgo de la ducha, de nuevo es Sergio, vuelvo a colgarle y un segundo después de hacer eso, suena el timbre de casa.
Oh dios..Espero que no sea lo que estoy pensando y mi sexto sentido me engañe.
Salgo del baño y camino hacia el recibidor silenciosamente, miro por la mirilla y..¡Mierda! ¡Sí, es Sergio! Bueno, fingiré que no estoy -Pienso- Pero entonces, su voz se encarga de hacerme saber que no cuela.

—Mara, se que estás dentro, te he oído cantar desde aquí. Por favor..Morenita, abre la puerta, vamos..

Me paso la mano por la cara y pienso unos segundos, tras decidirme, cojo aire, me giro y quito el cerrojo para abrir del todo la puerta.

—Vaya, no esperaba que me recibieras así. Aunque eso no quita que me haya enfadado que me cuelgues, dos veces.—Dice en un tono algo dominante.

—¿Que haces aquí?.

—¿Puedo pasar?—Pregunta con cara de corderito.

Yo asiento y me hago a un lado para que pase, cerrando la puerta tras él. Antes de que pueda artícular palabra, tengo sus labios pegados a los míos y sus manos puestas en mis mojadas mejillas. Me agarro la toalla y coloco una de mis manos sobre su muñeca, correspondiendo aquel beso improvisado, cuando lo deshace, apoya su frente contra la mía y me mira a los ojos.

—Mara...

Yo no digo nada, solo lo observo.

—...Lo de anoche..Yo..No quiero perderte.— Finaliza en un débil murmuro sobre mis labios.

—Sergio, tus gustos..Yo..Yo no puedo hacer esas cosas, no me gustan llamame tradicional, estrecha, lo que quieras pero, no podré complacerte así.

—Puedes probarlo, podría gustarte, conozco muchas mujeres que se han negado y han acabado accediendo.

Niego con la cabeza y me separo de él, apartando sus manos de mis mejillas mientras el me mira desconcertado.

—No Sergio, quizás, quizás debas estar con una persona que comparta eso contigo

El rubio ladea la cabeza, mirándome mientras yo aprieto los labios para atrasar las lágrimas que querían brotar por mis ojos.

—¿Que? Mara yo no quiero otra que no seas tú, es solo cuestión de que lo pruebes, podemos pasarlo muy bien juntos. —Sugiere mientras se acerca a mi, yo retrocedo.—

—No quiero probarlo. Y tampoco te voy a pedir que lo dejes de hacer. Lo siento Sergio, pero sea lo que sea que hayamos empezado. Tiene que acabar aquí. Vete por favor.

—Mara..No, hey, morenita..— Veo como acerca la mano a mi rostro, para levantarme la mirada y yo la rechazo.

Durante un par de segundos, el silencio mas absoluto inundó el recibidor del apartamento, lo único que podía oirse de fondo era el poco tráfico de la calle. Luego, sin decir nada más, pasa por mi lado y antes de llegar a la puerta se detiene, noto como sus ojos se fijan en mi por última vez mientras mis lagrimas afloran por el lagrimal de mis ojos, oigo como la puerta se abre y acto seguido se cierra de un portazo. Sin remedio, comienzo a sollozar mientras me dejo caer al suelo sin nada mas que la toalla cubriendo mi cuerpo aún húmedo, me tapo la cara con las manos, deseando no haber hecho eso, deseando no haber tenido que llegar a tal punto pero, no hay solución, ni yo voy a pedirle que cambie por mí, ni voy adaptarme al intercambio de parejas. Lo que alguna vez empezó, hoy a terminado.