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Me gusta todo de ti.

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miércoles, 28 de enero de 2015

Capitulo 5.

 5




Rápidamente me levanto del banco y Víctor me imita, no sé que decir así que me limito a improvisar de lo que he visto en las películas y series cuando se presentan situaciones como esta.

—Sergio, no es lo que parece.

El rubio da un par de paso hasta quedar frente a mi con los brazos cruzados sobre su pecho y ladea la cabeza mirándome.

—Estoy deseando que me expliques que es.

Separo los labios para darle dicha explicación pero entonces Víctor se mueve colocándose entre los dos, saco la cabeza por un lado para poder ver así a Sergio y veo como aprieta la mandíbula. ¡Ay madre que se matan! El rostro de mi jefe permanece impasible, no logro ver el de Víctor pero seguro que están en un duelo de miradas y entonces, el gaditano habla.

—Mara está conmigo, podriáis hablarlo en otra ocasión.—Dice el de los ojos bonitos mientras Sergio le lanza una mirada asesina tras escucharle.

Se masca la tragedia, se masca en gordo.Sergio da un paso y ambos están encarados, rápidamente reacciono, salgo de la espalda de Víctor y me pongo entre los dos separándoles, al segundo tengo los ojos azules del rubio y los ojos de color...raros del moreno clavados en mí, me giro y miro al gaditano.

—Víctor..¿Podríamos vernos en otro momento?.— Le pongo cara de situación. El suspira levemente y accede por mi. Le sonrío y acaricio su brazo levemente.

Finalmente, y lanzando una mirada asesina a Sergio, el “pisha” se marcha dejándonos a Sergio y a mi a solas, cuando lo veo marchar me giro hacia el rubio, el mismo rubio que me mira con ganas de asesinarme. Trago saliva y de nuevo logra hacer que me intimide, le bajo la mirada y el con su gesto frío como el hielo se impacienta. Puedo notarlo por los breves toques que da con la punta del pie sobre el albero del parque.

—Sigo esperando una explicación.— Espeta.

Alzo la vista y lo miro a los ojos, suspiro y niego levemente con la cabeza.

—Te he mentido, y sé que piensas que lo he hecho para quedar con el pero te prometo que no es así, mis amigas pueden decírtelo.

—No necesito que tus amigas me digan nada, la que tiene que dar explicaciones eres tú, Mara.— Su tono suena muy muy cabreado, y muy exigente, muy seco..La he cagado.

—Me entró el miedo, después de lo de anoche..No sé, Sergio, he sufrido mucho, pero mucho con mi ex novio, no te haces una idea de cuanto. Tengo miedo, me aterra haber ido tan rápido contigo, me aterra la idea de volver a acostumbrarme a una persona y que acabe dañándome.— Me encojo de hombros y separo levemente las manos de mi cuerpo. —Lo siento, él se presentó en mi casa, no aceptó un no por respuesta y solo quería dejarle contento hoy para que no estuviera en plan acosador.—Suspiro al finalizar y vuelvo de nuevo la vista hacia él.

Puedo ver que su gesto ha cambiado, poco pero ha cambiado, no está tan serio, ni tan impasible ni tan frío, pero tampoco le brillan los ojos ni aflora ninguna sonrisa por la comisura de sus labios. No sé que está pensando en éste momento y me encantaría saberlo, descruza los brazos y se rasca el mentón una vez con su dedo índice apartando sus preciosos e intensos ojos azules de mi solo un segundo. Vuelve a mirarme y su mano derecha se acerca a la mía, la coge y la acaricia mientras yo noto que me estoy derritiendo como el helado que anteriormente Víctor se estaba comiendo, ahí está otra vez, ese escalofrío que recorre mi cuerpo cuando el me toca. Algo que solo pasaba con Luis, espero expectante a que diga algo, al ver que no lo hace, separo mis labios para hablar pero el pone el dedo índice de su mano izquierda sobre mis labios, haciéndome callar.

—Puede que nos hayamos precipitado, pero ambos lo hemos disfrutado. Debiste decirme el por que no querías comer conmigo, en lugar de decirme que no te encontrabas bien. Mira lo que ha pasado, te he encontrado aquí, con Víctor bastante cerca de tus labios, esos labios que estoy deseando besar pero que no besaré a modo de castigo.— Dice mientras una sonrisa traviesa se dibuja en sus labios y yo no puedo hacer otra cosa que mirarle con cara de boba.—¿Cómo crees que me he sentido al ver esto, Mara?.

—De verdad que lo siento, Sergio...Tienes razón debí de haberte dicho la verdad desde el primer momento.— Suspiro abrumada, lo he hecho mal, que digo mal, ¡Fatal!.

El rubio me atrae hacia el y me rodea con los brazos depositando un beso en la coronilla, ha cumplido su palabra, no va a besarme aunque yo me muero de ganas por que lo haga en este momento. Yo rodeo su cintura con mis brazos y escondo la cara en su pecho, el acaricia un poco mi espalda y luego los dos a la vez deshacemos el abrazo. Me mira y me sonríe, yo lo miro y le sonrío. Me coge del mentón con su dedo índice y se acerca a mi rostro.

—Tengo que confesar, que me ha gustado sentir celos, mas bien, me ha excitado. He tenido ganas de no volverte a ver en mi vida y a la vez..—Roza su nariz con la mía mientras vuelve ese escalofrío, el que sólo él sabe producirme.—..de cogerte en brazos, llevarte a unos arbustos frondosos y follarte ahí mismo para desahogar mi enfado.

Abro los ojos como platos y reprimo un leve jadeo al escuchar semejantes palabras, no sé que responder, no sé que hacer, bueno ¡que coño! Si que se lo que quiero hacer, quiero llevarlo a casa, meterlo en mi cama y repetir lo de anoche pero con creces, le deseo, y le deseo ahora mismo y más tal y como está vestido, este estilo deportivo que lleva..A este hombre le sienta bien todo lo que se ponga. Mi jefe se muerde el labio al ver mi reacción y separa su nariz de la mía, y su rostro del mío dejándome con el calentón, o al menos eso se cree él. Cuando se separa lo atraigo hacia mi tirando de su camiseta, me alzo poniéndome levemente de puntillas y pego sus labios con los míos mientras llevo una mano a su nuca, lo beso con deseo, con pasión y con ganas, ganas de él. Sin dudar me corresponde agarrando mis caderas con sus manos, introduce la lengua en el interior de mi boca y la explora hasta encontrarse con la mía, una vez juntas, las enlazamos en un juego sensual y dulce a la vez, se pega más a mi y puedo notar su erección mas claramente gracias a la ropa deportiva, en ese momento deshago el juego y le muerdo el labio, deshaciendo también dicho beso que yo misma he comenzado. Lo miro a los ojos y puedo ver como arden los suyos, ahora soy yo la que está sonriendo con picardía.

—No hay nadie en mi casa...— Murmuro sensualmente mientras paso mi dedo índice por su labio inferior.

El me imita y pasa un dedo indice por mi cuello bajándolo hasta el canalillo y me dice con voz ronca:

—¿Y a que esperamos? Me encanta el estilismo que llevas pero, mas me va a encantar arrancarte la ropa.

Sonrío ampliamente al oírle y me muerdo el labio inferior, le tomo de la mano y entrelaza sus dedos con los míos mientras los dos, al mismo ritmo caminamos para salir de El Retiro lo antes posible.








Introduzco la llave en la cerradura como puedo, Sergio no deja de devorarme a besos, de tocarme y casi no me deja abrir la puerta, está excitado y yo también, finalmente giro la llave y abro, al entrar casi nos caemos lo que provoca una leve risilla entre los dos, el rubio cierra la puerta y se deshace de su riñonera donde intuyo que tendrá sus pertenencias, después me arrebata mi bolso de mano y lo deja sobre el recibidor mientras sin dejar de devorar mi boca me va guiando hasta el salón y a la vez se deshace de mi chaqueta, sigue llevándome hacia el salón, voy de espaldas y no sé que hay tras de mi hasta que tropiezo con el sofá, yo caigo y el cae sobre mi pero esta vez no nos reímos, estamos justo dónde queremos, me acomodo un poco más sobre este y el hace lo mismo, pero sobre mi. Comienza a desabrochar los botones de mi camisa depositando un beso después de liberarme de cada botón, a lo que yo respondo con leves suspiros. Bajo las manos y agarro el borde de su camiseta para subirla, el levanta los brazos y así me ayuda a quitársela, ya tengo su torso y su espalda desnuda sobre mi, el vuelve a lo suyo y me besa entre ambos pechos, el abdomen y cuando llega a la altura del ombligo desabrocha mi pantalón, no lo consigue y me mira sonriendo para que lo ayude, encantada lo hago, quito el cierre y bajo la cremallera pero, aún llevo los tacones puestos asi que con la punta del pie derecho me quito el tacón izquierdo y viceversa, luego mi apuesto jefe se encarga de bajar el pantalón y yo aprovecho y me incorporo para quitarme la camisa del todo, luego me vuelvo a acomodar y él se quita los pantalones dejando relucir su erección en el interior de sus boxer.
Sergio tira de mi mano y me hace levantarme, me coge por las caderas y me eleva del suelo, a lo que yo respondo rodeando su cintura con mis piernas como si fuera un koala, se sienta en el sofá conmigo en brazos y rápidamente lleva sus manos a mi rostro, lo sujeta con posesión y me besa de la misma forma mientras yo me muevo sobre él, de delante hacia atrás, haciendo así el roce entre ambos, noto su miembro, esta duro como una piedra tanto, que si aprieto más puede que hasta me duela, jugamos con nuestras lenguas en el interior de nuestras bocas y cuando el ya no puede más, aparta sus manos de mi rostro sin dejar de besarme, eleva sus caderas y baja su ropa interior dejando su erección libre, acto seguido lleva las manos a mi trasero y con una de ellas aparta mis braguitas a un lado, de nuevo vuelve a su virilidad con una mano yo me alzo para ayudarle y el busca como entrar en mi interior, sin mucho coste lo consigue y yo no puedo reprimir un gemido de placer, teniendo que verme obligada a deshacer aquel excitante beso. Mientras me repongo de haberle sentido entrar dentro de mi de golpe y sin dificultad debido a mi excitación, él sube las manos por mi espalda y la acaricia con la yema de los dedos, después lo miro a los ojos y al ver su rostro noto un calambre en mi sexo, está sonriendo con una perversión que excita demasiado así que, no voy a hacerme de rogar, comienzo a moverme de arriba a bajo notando así todo su miembro salir y entrar de mi mientras él se limita a suspirar con cierta fuerza, sus manos bajan a mis caderas e intenta ayudarme a moverme pero no necesito ayuda, poco a poco voy acelerando mis movimientos y es entonces cuando yo solo jadeo pero el gruñe de placer cada vez que bajo y está por completo dentro de mi, y admito que me encanta oírle.
Hago el amago de ir más rápido pero le engaño, voy mas lento si cabe y entonces lo veo mirarme con gesto serio mientras yo sonrío divertida ante su reacción, sin esperarlo, noto un azote en mi nalga derecha y abro los ojos sorprendida borrando así la diversión de mi rostro, ahora es él quien sonríe con diversión cuando yo me sorprendo, la cuestión es que no me ha disgustado el azote, en absoluto, me atrae hacia el haciendo que me incline y murmura:

—Más rápido, ahora.

Yo me limito a asentir y comienzo a moverme sobre el con cierta rapidez, de nuevo como hasta ahora, arriba y abajo, no acelero de golpe si no que voy aumentando el ritmo poco a poco pero, el rubio vuelve a llamar mi atención.

—Más rápido.—Exige.

Me excito mas con su exigencia y no dudo. ¿Quiere que vaya más rápido? Muy bien, a ver lo que me dura. Sin reprimirme me muevo de arriba a bajo con rapidez, bruscamente podría decirse que boto sobre él y lo consigo; gime, está gimiendo de placer y yo lo acompaño al sentir dicho placer junto a él, los dos gemimos y yo me muevo sin parar sobre él, puedo notar como comienzo a sudar y llevo mis manos a su pecho, clavando las uñas en éste.
Rápidamente el toma el control de la situación y me aparta de encima, saliendo de mi de golpe y entonces caigo a un lado del sofá, se pone de pie y me agarra a mi poniéndome de rodillas sobre este..Madre mía, me encanta, me encanta verlo así. Sabiendo ya de que va el tema alzo el trasero y me acomodo mejor sobre el respaldo del sofá, noto como el se inclina y..¡Zas! Me penetra de una estocada mientras yo gimo con intensidad, sin dejarme tiempo a terminar ese gemido comienza a moverse con una rapidez sobrenatural, me embiste una y otra vez y yo me agarro con fuerza al sofá, gimo, intento reprimirme pero no puedo, los gritos de placer salen solos de mi interior y cuando menos me lo espero..¡Plas! Un azote en la nalga derecha, a lo que yo respondo con un gutural gemido, el gruñe y a veces deja salir algún que otro gemido.
Sigue con sus embestidas y de repente sale de mi, se coloca sobre mi espalda y..No, no, no. ¡Lo mato! ¡Juro que lo mato! Lo escucho gemir y noto el calor sobre mis riñones...Se ha ido antes que yo, no me lo puedo creer, noto caer la última gota y entonces el se acerca a mi mejilla, la besa y susurra:

—No te muevas, voy a limpiarte.

Ni siquiera respondo, estoy cabreada y mucho. ¡Yo también quiero mi orgasmo coño! Aprieto los dientes mientras veo por el rabillo del ojo como va hacia el baño, a los pocos segundos vuelve con una toalla y se acerca a el sofá, la pasa por mi espalda limpiando así a sus mini Sergios, me giro y me dejo caer sentándome ofuscada, entonces mi rubio se agacha y me separa las piernas mirándome con esa perversión en la mirada que tanto me gusta.

—Iba a dejarte así a modo de castigo por haberme mentido y por haber visto como ese egocéntrico coqueteaba contigo, pero no puedo, necesito escuchar tus gemidos y que te corras conmigo, solo conmigo.

Madre mía..Se me acaba de ir toda la mala leche de golpe y acaba de volver la excitación, me dejo hacer por él mientras acerca sus labios a mi sexo, primero pasa la lengua por éste a lo que yo respondo abriendo mas las piernas emitiendo un leve suspiro, vuelve a pasarla lentamente un par de veces más pero ya a la tercera la rapidez es evidente, separa mis labios vaginales con sus dedos y lleva la punta de la lengua a mi clítoris, dando con ahínco en él. Gimo y me retuerzo de placer sobre el sofá, me agarro a dicho mobiliario con toda la fuerza que puedo antes de explotar de placer, Sergio sabe que estoy a punto de llegar al clímax así que, pone más empeño y más rapidez hasta que finalmente lo consigue, llego al orgasmo entre intensos gemidos, mientras mis caderas se elevan del sofá levemente y mi cuerpo se va relajando poco a poco.
El madrileño se aparta de mi sexo y se pone a mi lado acariciando mi cuerpo desnudo con sus dedos, desde la rodilla, pasando por el muslo, las caderas hasta llegar a mis pechos, yo aún estoy extasiada y jadeando, tratando de normalizar mi respiración y poco a poco lo voy consiguiendo, abro los ojos y lo miro, está mirándome con cara de bobo, con una sonrisa tonta en los labios y yo al verlo sonrío igual que él, me pongo de lado para poder verlo bien y entonces se acerca y da un tierno y corto beso en mis labios.  

5 comentarios :

  1. Acabo de subir el nuevo. Estoy trabajando y casi no saco tiempo pero siempre que tengo un rato me pongo por vosotras. Muchos besos!!

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